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LA DICTADURA DE 1976-83, CONTADA CON CANCIONES DE CHARLY GARCÍA (Enero de 2017)

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LA DICTADURA DE 1976-83, CONTADA CON CANCIONES DE CHARLY GARCÍA

Contar la vida bajo la dictadura más atroz de la historia argentina. Contarla en tiempo real, no décadas después, cuando los asesinos son polvo o aguardan la muerte en prisión y hasta los principales beneficiarios de sus crímenes dicen abominar de ellos. Contarla con un vuelo poético y musical deslumbrante, hacer arte con el dolor colectivo e individual. Sólo por esto, ya estaríamos en deuda perpetua e impagable con Charly García. La que sigue es una somera pero bastante completa descripción de lo que fue la dictadura, y la hizo García en sólo catorce canciones. Cumplo así con una sugerencia involuntaria de @Tintalimon.

La paranoia de todos los días, cuando todavía no se sabía muy bien qué estaba pasando, sólo que era algo terrible. Hipercandombe, por La Máquina de Hacer Pájaros, 1977.

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Las desapariciones cotidianas, el terror de que no sólo los que están en los diarios, sino los amigos del barrio y la persona que amas pueden desaparecer. Los dinosaurios, en su disco solista de 1983.

El intento de sacar fuerzas de donde no hay, de no dejarse abrumar por el terror y de esforzarse por salir adelante. No te dejes desanimar, La Máquina de Hacer Pájaros, 1977. Carlos Cutaia compuso la música.

 

Una canción para los se tuvieron que ir, escrita e interpretada en los meses en que parecía que se estaba "yendo todo el mundo". Autos, jets, aviones, barcos, por Serú Girán, 1978. Canta David Lebón.

Sobre el paisaje de desolación, hartos de huir en la ciudad, se yerguen los que sobrevivieron, los que nunca tendremos país, nunca tendremos hogar, y sin embargo, ya ves, somos de acá. Los sobrevivientes, Serú Girán, 1979.

 

La extraordinaria Canción de Alicia en el país, Serú Girán, 1980. Detrás del espejo ya no hay morsas ni tortugas, sino un río de cabezas aplastadas por el mismo pie, y un Rey de Espadas que dictamina que los inocentes son los culpables. Una de las joyas del cancionero popular argentino de todos los tiempos.

La explicación de los crímenes de la dictadura se halla en la política económica de ese gobierno, escribió Rodolfo Walsh en Carta Abierta a la Junta MIlitar. José Mercado, Serú Girán, 1981. Canta David Lebón.

 

La desinformación como política de Estado no podía sostenerse sin la complicidad de los grandes medios, como la revista Gente, blanco principal de La grasa de las capitales, Serú Girán, 1979.

En medio del desastre, el escapismo, el refugio en una de las grandes pasiones de Charly García, el cine. Porque, al fin y al cabo, en aquellos tristes días Qué se puede hacer salvo ver películas. La Máquina de Hacer Pájaros, 1977.

 

Pero ni siquiera los filmes estaban libres de la obscenidad del poder. La censura cinematográfica, en Las increíbles aventuras del señor Tijeras, Sui Generis, 1974. (Porque en este aspecto el golpe de Estado de 1976 no representó una ruptura sino una desgraciada continuidad). Canta Nito Mestre.

El manotazo de ahogado de la dictadura, cuando su fracaso era inocultable y los obreros hacían masa en la Plaza: la Guerra de las Malvinas. No bombardeeen Buenos Aires, del álbum solista de 1982.

 

Tras el exilio, el simétrico desgarramiento de los que emprenden la vuelta porque ya no aguantaron más. Plateado sobre plateado (Huellas en el mar) del disco solista de 1983.

Una mirada irónica de la dictadura que ya comienza a quedar atrás, centrada en quienes entre lujurias y represión bailaron los discos de moda, y terminada con un grito de amor al país a pesar de todo. No llores por mí, Argentina, Serú Girán, 1982.

 

La gran canción que recuerda a los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión, y pide ser cantada una vez más, como conjuro contra el olvido y esperanza de libertad. Inconsciente colectivo, editada en el disco solista de 1982. Aquí en una versión de 1983 con Mercedes Sosa.

 

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